domingo, 3 de febrero de 2013

Veo una voz (Oliver Sacks)

Lamento, lamento, lamento....lamento no haberlo podido acabar. Me interesaba enormemente el tema, la cuestión de como veían el mundo los sordos, como era su forma de comprender el universo. Pero el enfoque del libro hace que se me acabe cayendo de las manos. Muy interesante la distinción entre los sordos primarios o de nacimiento y los que no lo son, en especial porque la capacidad cognitiva de los primeros -los que jamás escucharon- es tan distinta a los segundos, que en realidad recuerdan o memorizan aún los sonidos.
 
Pero hay un momento en que el libro pasa a la historia de la sordera y de los hospitales y escuelas para sordos; de las distintas corrientes de enseñanza, de sus reivindicaciones...y la verdad, el tema comenzó a ser fangoso, áspero, poco interesante para mí....y al final....sacrilegio, sacrilegio...pero si...tocó abandonarlo.
Lo lamento señor Sacks
De todas formas tengo buenas referencias del hombre que confundió a su mujer con un sombrero, así que, en cuanto lo tenga a tiro le devuelvo el guante.

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