Leo algo perplejo que David Vilaseca murió el 9 de Febrero de 2010, con cuarenta y seis años de edad. Este siempre es el problema de ir actualizando los blogs con tanto retraso, que al final te encuentras con noticias tan funestas como ésta.
Respecto de la novela, en realidad un diario literario, al leerlo uno ya tiene la sensación que posee algo -o mucho- de autobiográfico. Los elementos centrales, tratados desde el intimismo, desde la introspección son la vida universitaria, la homosexualidad, la tensión entre el Barcelona (y la familia) y Londres (o el futuro) y sobre todo la dependencia neurotica que emana de las relaciones de pareja. La figura onmipresente de Josh, un novio de juventud del que el protagonista -David- no logra desprenderse a pesar del forcejeo. De ahí el título, l'aprenentatge de la soletat, la soledad como una conquista, y el aprendizaje místico del solitario como meta.
Leo por la red a otra comentarista con la que comulgo. Es reiterativa. Sincera, pero reiterativa -en el fondo toda neura lo es. Y precisamente ese caracter repetitivo hace que durante su lectura uno tenga en ocasiones la sensación de un "deja vu" continuo.
Hay, no obstante, un enfoque muy destacable en la forma en la que Vilaseca narra las vivencias de la Homosexualidad londinense: los baños públicos de las estaciones de metro como lugar de encuentro anónimo, la fugacidad simplista de las relaciones en los bares del Soho, la misma perplejidad del personaje cuando se ve arrastrado en esa especie de torbellino de sexualidad....
Me sorprendió un pasaje; uno en el que narraba como los ejecutivos de la city, para relajarse de las duras jornadas, se sometían a sesiones de sado disfrazados de niños en pañales...
Un diario que es una puerta a la locura del mundo, a las neurosis de la vida...
Y un texto algo cansino la verdad, aunque solamente por la puerta que nos abre al corazón íntimo del autor, puede merecer la pena.
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