Leer a los grandes jamás defrauda. Y sentir como alguién te habla desde 1875 y tú eres capaz de entenderle tampoco.
Desde mi punto de vista, quien diga que se trata de una novela única, irrepetible, perfecta, etc...se estaría (y nos estaría) engañando. Lo fue en su época, en un contexto determinado y bajo la coyuntura de una literatura a la que Tolstoi superó con creces. El lenguaje a veces es fangoso, anacrónico. Los personajes son lineales, predecibles en algunos casos.
Pero engancha, vaya si engancha. A pesar de todo es magistral el tratamiento de las grandes pasiones y el perfil de una sociedad caduca, transnochada, como eran los estratos aristocráticos rusos previos a la revolución. Nobles cargados de deudas y hastiados de fiestas. El honor como estandarte. Y como no, la pasión desbocada de Anna Karenina que la lleva hasta el abismo. Amor u honor, ese es el gran dilema.
Perfecto el personaje de Levin, un contrapeso a toda la aristrocracia petulante. Y magnifica la crítica velada que aparece a trompicones de una sociedad en clara decadencia, más pensando en lo que estaba por ocurrir una veintena de años después de que fuera escrita. La mismísima revolución Sovietica, que en buena medidad fue una reacción a esa estructura social obsoleta.
La novela forma parte de la biblioteca de Sergio.
De lectura imprescindible.
Con algo más de tiempo, enfrentaremos Guerra y Paz.

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